Hola, mi nombre es Jessica, tengo 51 años y soy de origen italiano, aunque desde hace 15 años vivo en España.
Mi historia comenzó a una edad muy temprana. Siempre tenían que repetirme las cosas varias veces, especialmente mi madre, lo que a veces la hacía enfadar. De niña me llevaron a hacerme una prueba de audición, pero no detectaron nada. Los años fueron pasando y yo notaba que escuchaba poco, aunque como tenía mucha habilidad para leer los labios, conseguía entender bastante bien.
Mis problemas de audición comenzaron a agravarse en 1999, cuando ingresé en una universidad de Londres para estudiar Medicina y Nutrición. Fue allí donde me recomendaron revisar mi oído, ya que tenía dificultades para escuchar a los profesores. Recuerdo perfectamente cuando el audiólogo me dijo que ya había perdido más del 50 % de mi capacidad auditiva en ambos oídos.
En Inglaterra me ofrecieron un solo audífono a través de la seguridad social, ya que el otro oído no estaba tan afectado. No me gustaba usarlo y, más de diez años después, ya viviendo en España, descubrí que había perdido el 85 % de la audición.
Durante años utilicé audífonos muy costosos. Los primeros me costaron 5.000 €, y para mejorar el nivel debía adquirir otros de casi 8.000 €, algo imposible para mí. En 2020, mis audífonos quedaron obsoletos y no tuve otra opción que plantearme la cirugía.
Tenía mucho miedo. Buscaba información cada día y leer sobre posibles efectos secundarios aumentaba mi angustia, pero sabía que debía hacerlo. La recuperación requería una operación en cada oído: una en 2021 y otra en 2022. Todo fue a través de la seguridad social en Mallorca, y me siento profundamente agradecida por ello.
La recuperación fue dura. Pasar de vivir bajo el agua a escucharlo todo de golpe fue muy estresante. Aún hoy sigo utilizando tapones, incluso para dormir.
Tras tres años sin problemas, en enero de 2025 desperté completamente sorda del oído izquierdo. Entré en pánico. En ese momento vivía en Aragón y, tras consultar con varios especialistas sin obtener la atención que esperaba, contacté con el cirujano que me había operado en Mallorca. Sin embargo, ya se había jubilado y trabajaba en una clínica privada. El coste de la intervención, unos 5.000 € más gastos de desplazamiento y estancia, era imposible para mí.
Intenté conseguir financiación, incluso a través de mi banco, pero no fue posible. Finalmente decidí crear una campaña en GoFundMe para recaudar fondos. Muchas personas me ayudaron. Aunque no conseguí reunir los 7.200 € necesarios, me siento profundamente agradecida a quienes me tendieron la mano y a la vida por todo lo aprendido en este camino.
La fuerza de la comunidad frente a la sordera

Historia contada por Jessica
Foto de portada por Ryoji Iwata en Unsplash

Hola Jessica: he leído tu historia y ¡eres una guerrera!! Muy triste que la Seguridad Social no ayude a personas como tú, espero que sigas bien y te deseo muchas fuerzas y ánimo.